El guirigay que hay
December 26, 2005
Lenin Guerrero, un niño genio de unos veintitrés veinticuatro años, y con la cosa sexy que tienen los jóvenes fogosos, no sé si heterosexual o cómo por cierto, me ha enlazado desde su propio espacio de Remembranzas. Los insto a visitarlo, y a él, a que visite mi rodeo de palabras, único y bonito blog activo de Iván Francisco Sierra.
El IVO
December 9, 2005
¿Recuerdan que este sitio se llamaba Vancy blog? Bueno, pues olvídenlo. El carácter efímero de Post, mi blog literario, ahí no en su nombre sino en el material que presenta, que es absorbido por este blog dicho sea de paso, me hizo pensar por qué no, por qué no jugar con todo. Digo, mi trabajo es algo serio, o debería serlo, pero la palabra escrita es mi pasión porque es también mi juego. Estaba entre que me cagaba y no porque quería jugar con el nombre del blog, porque me sacié de que fuera el Vancy, y no lo hacía porque dibujaba hasta donde podía el posible escenario de que lo cambiara, y el posible escenario de que no, y luego los enfrentaba, y a éstos con otros aspectos de mi vida: casa, amigos, Chile, mi peso. Bueno, todo esto se llama no haber tenido una niñez muy divertida, así que no importa. Lo que importa es que de los cinco idiotas que leen este blog, je je, cuatro no se darían cuenta de los cambios (nadie entra a ver la página del autor que está aquí a la derecha, por ejemplo, ni el link recomendado). Y el que se dé cuenta será ¿quién?, ¿Josué? Vamos, que a partir de ahora ningún cabrón hijo de su puta madre va a venir a decirme a mí cómo voy a ponerle a este pinche blog de mierda. ¿Entendido?
Anotación matutinísima
November 26, 2005
Agresivos quiquiriquíes se cuelan tranquilazos por los huecos sin vidrios de las ventanas de la sala. (Pareciera que los gallos exigen una respuesta de mi parte que yo, francamente, no sé darles. Me quedo con cara de circunspección y ellos ¡quiquiriquí! Joder, ¡¿qué quieren?!) Los chiflones gélidos se meten por ahí, igualito. Estoy descalzo. Mi regazo es un muladar empapado de semen: acabo de masturbarme con unos twinkies de Eden Gay. Son las cinco de la madrugada y no he dormido. El detallísimo es: ¿qué mierdas hago aquí? Escribiendo esta nota, lo sé, pero ¿qué puta alguien puede decirme utilidad le ven a este ejercicio? Nah, olvídenlo. Me voy a dormir. Chau.
El tejaván
November 25, 2005
Iba a iniciar esta nota hablando sobre el pórtico de mi nueva casa, aquí en Villa Pesqueira, pero no encontré la palabra con que se designa en Sonora a estas galerías techadas que pueden dar a un jardín frontal o a un patio interior. Esto de pórtico es muy inusual por aquí. (El término seguramente lo aprendí hojeando diccionarios o en la columna del saltillense Catón.) Acá se les dice tejavanes —pronúnciese tejabanes, que es más amable—. El término no aparece en la más reciente edición del DRAE; sin embargo, encontramos tejavana, que significa edificio techado a teja vana: lo mismo, pues. Cobertizo, que es sinónimo de tejavana, es un tejado que sale fuera de la pared; es también un tejaván. Insisto, entre paréntesis, que es más amable, tanto para la pronunciación como para la vista, tejabán, con b labial, palabra utilizada con mucha frecuencia en internet, según Google, para designar la misma cosa.
El tejaván de mi casa, entonces, fue construido, según una pinta blanca, en 1918. La casa es más vieja que eso: antes, el pasillo que cubren unas láminas viejas, asegura mi madre, estaba destapado. El caso es que da a un patio trasero cerrado por tétricos árboles frutales; un patio largo que termina en la barda que lo separa del Río Mátape, ya muerto por la eterna sequía. En ese hoyo negro, en ese infierno impenetrable, yo que orinaba tímidamente frente al maléfico espectáculo, se tensan las cuerdas de los gatos y se rasgan, escuché cómo se alejaban, como en una pesadilla, unos quejidos caninos que sufrían, y otros, más parecidos a los gruñidos de los lobos, que torturaban. Los pasos apagados, las escamas que se arrastran, el silbido desesperado del aire que se cuela entre las ramas que se agitan, se congregan en la armonía siniestra, se conciertan, toca su majestuosidad mi pequeño corazón apesadumbrado.
—No creo en lo sobrenatural —susurro—. Si con lo natural me basta.
Un murciélago camina de cabeza bajo el tejaván, y yo pienso parece una rata. Corro por la cámara fotográfica, con fascinación, con miedo. Josué un foquito rojo en la computadora que me saluda, hola Iván, tomo la cámara, tengo miedo, Josué. El murciélago ¿podría chuparme toda la sangre?, pienso. Salgo. Lo encuadro. Me distraigo, doy un paso atrás, viro, prendo un foco, vuelvo. El murciélago despliega sus alas y se pierde en el jardín, se sumerge en esa lava oscura, en una escena de película, y yo me quedo quieto, así nomás.
Apuntes serranos
November 24, 2005
Gracias al soporte técnico de Prodigy, y después de varios días de estarlo intentando, hoy ya disfruto de una sólida, ¿o fluida?, conexión a internet. Estoy solo en la casona de Mátape, como cariñosamente se le llama a Villa Pesqueira. (De hecho, una supuesta petición de los habitantes de lo que hasta entonces fue San José de Mátape, y decretado así por la legislatura local, le impuso en 1867 el nombre que ahora lleva.) Mi madre está en Hermosillo, con mi hermano y su novia, LaPao: tiene toda la santa semana allá.
En medio de que se me subió una iguana cuando casi me quedaba dormido la otra noche, y de matar un alacrán estando bichi en el baño, y de vigilar con los ojos atentos los recorridos de apresuradas arañitas por las altas y muchas paredes de toda la inmensa Dios mío maldita casa, he vuelto a empezar la lectura de la novela de Mario Vargas Llosa Conversación en La Catedral. ¿Que por qué así? Porque mi madre me ha regalado, a petición expresa mía, una bonita edición de Alfaguara. Los dos volúmenes de la edición de Six Barral con que contaba tuve que devolverlos, gracias Javier, antes de venirme a la Sierra.
Por cierto, creo que la primera edición en México de la novela (junio de 2005) tiene un error. Tomen su Conversación y síganme. En mi caso es al final de la página 91 (Uno, IV).
—Con esta escena de celos le van a amargar el día al flaco, déjense de adefesios —dijo don Fermín—. Vengan, suban al carro.
—A La Herradura a tomar milk shakes con hot dogs, papá —dijo el Chispas.
—Vamos a La Herradura —dijo don Fermín—. El flaco es el que ha hecho la primera comunión, hay que darle gusto a él.
¿No debe ser el flaco el que propone ir a tomar milk shakes con hot dogs a La Herradura? A ver, Joseth, demás lectores, ¿qué dicen?
Por cierto, aunque he visto a varios adolescentes, jóvenes y bien señores bastante atractivos, ninguno me ha hecho ojitos. Sufro. (Y Mátape, me comenta el señor Espinoza, no tendrá más de seiscientos habitantes, y ya no casi ochocientos como decía el censo de 2000.) Recontrasufro.
Villa Pesqueira
November 18, 2005
Fundado en 1629 por Martín de Azpilcueta, misionero de la Compañía de Jesús, con el nombre de San José de Mátape, vocablo este último ópata y que significa lugar de metales, Villa Pesqueira está situado en el centro del estado de Sonora a una altura de 634 metros sobre el nivel del mar. La información del Censo General de Población y Vivienda 2000, elaborado por el INEGI, arroja los siguientes números. Villa Pesqueira cuenta con una población total de 783 habitantes, de los cuales 415 son hombres. El 10% de la población masculina es homosexual: cuarenta y dos deliciosos varones. Bueno, este último dato es inexistente, pero espero que la fantasía resulte ciertísima: mañana parto a Villa Pesqueira, lugar de mi residencia hasta febrero, marzo del próximo año, antes de alcanzar mi destino definitivo: Santiago de Chile.
Pandora
November 12, 2005
Pandora es una excelente idea llevada con éxito al fascinante mundo de los hechos. Tim Westergren, fundador de The Music Genome Project —creador de Pandora—, trata de explicarnos cómo ha estado la cosa en una carta a la que le entiendo dos o tres cositas, pero nada más, porque está en inglés.
¿Y de qué se trata Pandora? Es un programa basado en la web que nos permite acceder a contenidos de audio a través de una simple búsqueda. Yo entro, pongo, p. ej., Beck, y empiezo a escuchar inmediatamente no sólo canciones del intérprete de Qué onda guero, The new pollution y The golden age, sino de otros músicos en la onda hanseana. Esta selección, que supongo se construye con las recomendaciones de los usuarios del servicio, nos permite estar descubriendo constantemente nueva música a la par que disfrutamos la que ya tenemos por favorita.
Sin embargo, una de las características más gratas de Pandora es que el sistema recuerda las preferencias del usuario, conservando los canales que haya creado. Estos canales pueden hacerse en base al título de una canción o al nombre de un intérprete, y podrá crear cuantos desee en el momento que lo decida, eliminar los que ya no le apetezcan y suprimir canciones específicas dentro de ellos. Pero estos canales no deben confundirse con listas de reproducción, las que hay que armar manualmente y en las que siempre llega el fin (y que aburren). Aquí tú sólo tienes que sentarte a escuchar lo que podríamos llamar una amable estación musical que nunca, nunca tendrá las estridentes voces de los locutores y ni un solo spot publicitario.
El vuelo
November 11, 2005
Munguiín tuvo la buena idea de invitarme a un proyecto en el que él y Josbeth ya le daban forma a la jueza Amalia Cobarrubias: un cuento colectivo. El vuelo, que así se llama el cuento, ha sido un ejercicio provechoso para los tres, y para ti como lector, puede resultar siendo una intrépida y apasionante aventura por la estepa africana. ¡Vamos!
[Toma El vuelo en Buenos Modales, el blog que olvidó mencionarnos La Razón.]
Javier tiene La Razón
November 11, 2005
La Razón nuevamente ha hecho de las suyas. Dos días atrás ya me había enterado Munguiita de que este diario español fraguaba la embestida que al fin nos dio a los dos, y a otros cercanos amigos y amantes que admiramos el genio de este joven creador, en la edición de hoy viernes 11 de noviembre: Susan, el cuento que recomienda el Vancy desde hace seis días, fue publicado en relación al mismo certamen en el que participan mis Nalguitas.
Nalguitas de ángel de Iván Francisco Sierra, Claqué en el desierto de María Ramiro Martín, Encuentro desafortunado de Marco Antonio Marcos, El corrector de Alberto Berisa Muro y Susan de Javier Munguía, junto a un título más que todavía no se da a conocer, son los que participan por alcanzar un primer premio económico de 300 euros y el pase a la final del Segundo Concurso Cepsa-La Razón de Relatos, que ofrece al ganador 2,000 euros.
Yo no tengo La Razón
November 7, 2005
El diario español La Razón publica en su edición del 7 de noviembre de 2005 mi cuento Nalguitas de ángel. Ha sido elegido en una primera instancia del Concurso Cepsa-La Razón de Relatos de Otoño.
¿Alguien desea enviarme una fotografía de la página de la sección Cultura donde aparezco, una imagen de scanner a ivanfranciscosierra@gmail.com, un vivo ejemplar por correo a Ignacio Cadena 45, Altares 83294, Hermosillo, México? ¿Alguien, alguno de ustedes? Aunque no me gustaría, es cierto, que se molestaran… (México va con x.)
[Lean las Nalguitas en La Razón Digital… Fotografía de LaPao.]